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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
LA
DEBILIDAD
JUTBA del 9 de Noviembre de 2007
Imam: Shej Muhammad Al Kassbi
Alhamdulillah
Musulmanes, os exhorto a tener taqwa de Allah, pues ese es el camino
que lleva hacia el éxito.
Habéis de saber que Allah, exaltado sea, ha creado al hombre
y a hecho que parte de su naturaleza sea la debilidad, por más
que él lo niegue e intente ocultarlo, y busque la fuerza
con constancia. El ser humano nace, crece, se hace anciano y muere.
El no tiene poder para permanecer en esta vida, ciertamente lo que
hace es pasar por ella, y cuando le llega su hora se va, como se
fueron los que le precedieron.
Y a esto señala Allah cuando dice en su libro: “Y
el hombre fue creado débil” (Surat An
Nisa, 218)
Si el ser humano reflexiona sobre sí mismo, y sobre sus raíces,
se dará cuenta de que es una criatura débil. Su origen
es barro, ¿acaso no es entonces débil en su origen?
También es débil en su conocimiento.
Dice Allah: “Allah os hizo salir del vientre de vuestras
madres y no sabíais nada”. (Surat
An Nahl, 78)
El conocimiento del ser humano es escaso. Y esta cubierto por dos
velos, el velo de la ignorancia que es anterior al conocimiento,
y el velo del olvido posterior a la obtención de conocimiento.
El ser humano no conoce el no visto, ni tampoco conoce el futuro
incluso en las cosas cotidianas y que le afectan diariamente. También
es débil en su imaginación, lo lejano lo ve cercano,
y lo cercano lo ve lejano. El bien lo ve como mal y el mal lo ve
como bien. Y nunca sabe lo que va a pasar después de un mes,
o un día o una sola hora.
Por eso la inquietud y el miedo al futuro son un peso que oprime
el pecho del hombre de ésta época, que ha perdido
el iman y confunde el valor y la transcendencia de esta vida con
la próxima.
Uno de los signos de la debilidad del hombre es su constante cambio
y mudanza. De la niñez a la juventud, que es el punto más
alto de la fuerza, de la juventud a la vejez que es cuando pierde
la fuerza y vuelve a ser débil, y de la vejez a la muerte.
El Misericordioso, aclara al hombre los estados de la vida y le
hace ver que pasará por ellos, si es que llega a vivir una
larga vida, y que no tiene ningún tipo de fuerza ni poder
para cambiar este camino establecido para el.
Dice Allah: “Allah es quien os ha creado de debilidad,
y después de ser débiles os ha dado fortaleza, y después,
tras haberla tenido, os da debilidad de nuevo y vejez. El crea lo
que quiere y es el Conocedor, el Poderoso”. (Surat
Rum, 54)
El ser humano también es débil porque le cuesta dominar
los apetitos de su ego (nafs). Y esta debilidad esta presente
en el ser humano desde el principio de los tiempos, cuando nuestro
padre Adam comió del fruto del árbol que Allah le
había prohibido.
El ser humano ha continuado siendo débil a lo largo de la
historia, y muchos no han conseguido superar las pruebas que Allah
les impuso.
Un ejemplo de ello fue Firaun, al que Allah le dio soberanía
y poder, y el olvidó a Quien se las había otorgado
y se dedicó a sembrar la corrupción en la tierra.
Después fue más allá de todo esto y le dijo
a la gente: “Yo soy vuestro señor, el inmenso”.
Y esto no era sino un claro signo de su debilidad, por que olvidó
que había llegado a esta existencia sin nada y se arrogó
la pretensión de ser un dios.
Otro ejemplo fué Qarun al que Allah le dio una riqueza inmensa
y él olvidó a Quien se la había concedido.
Y dijo: “Lo que se me ha dado es gracias a un conocimiento
que tengo”. (Surat Al Qasas, 78)
El sentir y percibir la fuerza de Allah y su Grandeza, es una certeza
que se encuentra en uno mismo. El sentir la debilidad propia y aceptarla
es un camino que lleva hacia Allah. El conocer y aceptar la debilidad
de la persona frente a Allah, es un signo del reconocimiento de
la unicidad de Allah, y el aceptar los dones que Allah nos da, es
un agradecimiento hacia el que nos los ha dado. Agradecer a Allah
es un grado muy alto de obediencia. Este es el camino recto para
el creyente sincero.
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Musulmanes, ciertamente la debilidad es innata en el ser humano,
sin embargo el hombre puede dominarla y ponerla a su servicio cuando
es consciente de su propia debilidad y la reconoce, entonces empieza
a reconocer a su Señor.
Dijo el Imam Shafi, que Allah tenga misericordia de él: “Indudablemente
el hombre es una criatura débil. Quien reconoce su propia
debilidad consigue ser recto con Allah el Altísimo”.
Y el Mensajero de Allah cuando un asunto se le ponía difícil
se dirigía a su Señor con esta súplica: “Oh
Allah, yo me quejo a Ti de la debilidad de mis fuerzas, de mis pocos
recursos, de mi impotencia ante los hombres; oh tu el más
Misericordioso de los misericordiosos. Tu eres el Señor de
los desvalidos. Tu eres mi Señor. ¿A quien me vas
a abandonar? ¿A un extraño que me maltratará?
¿O a un enemigo que me dominará? Si Tu no estas enojado
conmigo nada me preocupa. Sin embargo, Tu protección es para
mi más alivio y desahogo…” (Hadiz
relatado por Abdullah Ibn Ya´far y transmitido por Tabarani)
Pero por el otro lado, a otros, la debilidad los lleva a la desviación,
la perdición y la rebeldía.
Dice Allah: “Sin embargo, el hombre es insolente”.
Esta insolencia se pone de manifiesto en muchas situaciones, por
ejemplo, un niño pequeño que es un tirano con sus
compañeros de juego, o un hermano insolente con sus hermanos,
un hombre con la gente de su casa o la mujer con los suyos, o un
jefe con sus subordinados… cada vez que alguien se siente
dominante, superior, poderoso, esta poniendo de manifiesto únicamente
su propia debilidad.Por mucha salud, conocimiento, riqueza o influencia
que una persona tenga, su verdadera naturaleza seguirá siendo
débil, excepto por la fuerza de Allah, porque no podrá
volver a recuperar estos estados si Allah se los retira. No hay
por tanto fuerza ni capacidad si no es por Allah.
Muy poca es la gente que piensa y es consciente, en el punto máximo
de su fuerza y vitalidad, que también vendrá la debilidad
y vejez. En el tiempo de desahogo y bienestar se olvida lo demás.
El que tiene riqueza y esta apegado a ella, se vuelve arrogante
y se engrandece. Y cuando después le viene la dificultad,
es impaciente, se vuelve angustiado a buscar una salida del apuro.
Y si Allah le libra de esa desgracia, entonces vuelve a su anterior
estado de olvido y orgullo.
Tened temor de Allah, no os aprovechéis de la debilidad de
los demás. Ni os sintais seguros ni arrogantes de vuestras
fuerzas. Porque ciertamente no hay fuerza ni poder que no venga
de Allah. Aferraos a Su Din, y buscad refugio en Su cercanía,
pues ciertamente El no es injusto con Sus amigos.
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