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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim


LA BALANZA

JUTBA del 16 de Noviembre de 2007
Imam: Shej Muhammad Al Kassbi

 

Alhamdulillah
¡Musulmanes! Os exhorto a tener taqwa de Allah, pues la consciencia de Allah es la llave que abre todo bien y es la senda que conduce a la felicidad de este mundo y a la dicha de la próxima vida.

Sabed que Allah, el Altísimo, creó todo en el universo en perfecto equilibrio con una sabiduría minuciosa que no se deteriora ni se desgasta. Y conforme a su orden y equilibrio perfecto se mueven todas las cosas, los astros y las estrellas, los planetas y los cuerpos celestes. Y así cumplen, por el poder de Allah cada uno con su función con la más absoluta precisión, puesto que Allah no les ha dado capacidad de elección, sino que cada uno navega en su órbita y con su recorrido preciso, en el que no hay improvisación ni elección. Y en su idioma, con su estado, sus declaraciones son signos manifiestos en la creación que hablan del equilibrio perfecto. El equilibrio es el fundamento sobre el que se cimienta la creación de todo cuanto existe en el universo. El equilibrio y la justicia son igualmente el fundamento sobre el que se cimientan las revelaciones divinas. Y es también el fundamento que regirá el Día de la Rendición de cuentas.

Allah, El Altísimo, ha vinculado la creación de los cielos y de la tierra con su equilibrio preciso y la obligación de que los hombres vivan unos con otros de acuerdo con el equilibrio y la justicia cuando dijo:

“Y el cielo lo ha levantado y ha dispuesto la balanza para que no abuséis en el peso y estableced el peso con equidad sin menoscabo”. (Surat Ar-Rahman. 55,7).

Y dice también:
“Hemos enviado a nuestros mensajeros con pruebas claras, y con ellos hemos enviado el libro y la balanza para que los hombres establezcan la equidad” (Surat Al Hadid, 57, 24).

La guía recta de la humanidad se hace realidad cuando el hombre cumple con la balanza revelada y escrita en sus relaciones y en sus transacciones con Allah, con la naturaleza y con los siervos de Allah. El Noble Corán es la última revelación. El último libro revelado que descendió para establecer la justicia, la equidad entre los hombres y señala por ello la proximidad del final de los tiempos. Después de la Hora del Fin del Mundo llegará la Rendición de Cuentas de la humanidad y esto será en la próxima vida. En lo que se refiere a esta vida, también los hombres cosechan una parte de las consecuencias de sus propios actos. El injusto sufrirá sin ninguna escapatoria una porción del tormento en esta vida, antes de la próxima.

Dice Allah, El Altísimo:
“Por lo que se refiere a los que cubren la verdad (kufar) les inflingiré un castigo serio en esta vida y en la próxima.” (Surat Ali Imran, 3, 56).

Por el contrario, los rectos y virtuosos recibirán con seguridad una parte del deleite y felicidad que les corresponde en esta vida, con antelación a la próxima.

Dice Allah, El Altísimo:
“Quien obre rectamente, ya sea varón o hembra, y sea creyente, a ese le haremos vivir una vida bella y le daremos su recompensa por lo mejor de cuanto hicieron.” (Surat An Nahl, 16, 96).

¡Musulmanes! La corrupción y la injusticia en las transacciones humanas provocan la corrupción en la tierra. El Noble Corán señala este hecho, y descubre la responsabilidad del hombre, cuando es corrupto, en degradar la naturaleza y corromperla.

Dice Allah, El Altísimo:
“La degradación se ha hecho manifiesta en la tierra y en el mar a causa de las acciones de las manos de los hombres, para que prueben parte de las consecuencias de sus actos. Quizá así rectifiquen.” (Surat Rum, 30, 41).

Es decir, la violación del equilibrio original establecido por el Creador tanto en la creencia como en el carácter del hombre causa una violación del equilibrio en el medio natural y origina una degradación del orden perfecto que reglamenta la tierra y sus criaturas, el mar y el aire. Algunos de los expertos y pensadores de nuestra época han llamado la atención acerca de la salvaguarda de la tierra contra los peligros de su degeneración y polución está estrechamente vinculada con el establecimiento de la justicia en todas las esferas y en todos los niveles. Ha esto ha llegado el pensamiento humano más profundo, que la protección y continuidad del equilibrio progresivo de nuestro entorno natural está vinculado estrechamente a la existencia de la justicia y la equidad entre los seres humanos. Es decir, la los esfuerzos por librarnos de las guerras, la proliferación de los crímenes y las enfermedades epidémicas, físicas y mentales…todo ello son intentos de llegar a lo que se debería ser. Y esa es también la razón y el propósito por la que se han revelado los libros y se han enviado los Mensajeros: para que los hombres establezcan la equidad, o dicho de otro modo, para que los hombres se interrelacionen entre ellos con justicia.

El hombre, y solamente el hombre, es el que carga con la responsabilidad de la amana, carga con el peso de la libertad de elección y también de tener que rendir cuentas. El Taklif, la carga de responsabilidad, es la razón de que el hombre haya recibido las revelaciones divinas que contienen mandatos y prohibiciones para elevar al hombre hasta la más alta condición, el grado más noble de las criaturas de Allah. Esa responsabilidad (taklif) emana de la libertad del hombre para obedecer y para desobedecer, para creer y para negar la verdad, para poner en práctica la palabra de Allah honrándola y venerándola o bien negarla y falsear la ley de Allah y rechazando a los Mensajeros y a los libros de Allah.

La balanza divina es de dos clases: Al Mizan Al Maktub, balanza escrita, que son los libros revelados cuyo sello es el Corán y Al Mizan Al Manshur, la balanza abierta, desplegada ante la vista del hombre, que es el universo que nos rodea y nuestra propia realidad corporal. Empieza al nivel atómico, subatómico y celular y alcanza a las galaxias y cuanto hay en el mundo de la materia y la energía.

Este universo inmenso, enorme y vasto no es poseedor de intelecto. Todo en él está sujeto y sometido al hombre. Y es el hombre el que tiene libertad de acción en lo que hace consigo mismo y en sus actos con los demás. También tiene libertad completa de elección entre obedecer a su Señor y desobedecerle y es por eso por lo que el hombre será llamado a rendir cuentas en el Último Día. En ese día Allah pasará cuentas a los hombres, si cumplieron con la balanza y la equidad o las violaron y transgredieron.

¡Tened taqwa de Allah, siervos de Allah! Aferraos a la equidad en vuestro trato con vosotros mismos, con vuestras familias, incluso con vuestros adversarios y enemigos, pues no le está permitido al hombre desviarse de la equidad en función de sus preferencias y afectos ni tampoco en función de sus enemistades o antipatías.

Dice Allah, el Señor del Poder:
“Sed justos en establecer la equidad y sed testigos de Allah, de que Allah está presente y ve lo que hacéis, aunque sea en vuestra propia contra o en contra de vuestros padres o de vuestros familiares.” (Surat An Nisa, 4, 134).

Quien traspasa esta línea y viola la balanza, se excede y abusa, se está haciendo merecedor del castigo de Allah. A Él le pedimos que nos haga ser de la gente de acción recta y que establece la justicia en todos sus asuntos y que nos libre de las tribulaciones y maldades, tanto las manifiestas como las ocultas.

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¡Musulmanes! Allah El Excelso ha ordenado al hombre que establezca la balanza, la justicia, en lo que es debido a su Señor y no se rebele en lo que le es debido a su propia persona, no inclinándose hacia la pasión y las ilusiones vanas. Él ha clarificado, gloria a Él, que la degeneración y envenenamiento de la tierra y del mar están causadas por la prepotencia del hombre y por su arrogancia injusta. Faraón representa un aspecto de esta prepotencia y es el arquetipo de la arrogancia y la opresión.

Dice en el Corán acerca de él:
“Faraón era un tirano altivo en la tierra. Dividió a sus habitantes en clases y subyugó a una parte de ellos, degolló a sus hijos y dejó con vida a las mujeres. Y era un corruptor.” (Surat Al Qasas, 28, 3).

¿Qué corrupción más grande puede haber que matar a los niños y dejar con vida a las mujeres? Su propósito era exterminar a un grupo humano entero, y ello a fin de esclavizar a ese pueblo y de humillarlo hasta el límite. Cuando prevalece la lógica de la tiranía y la opresión en una sociedad, los platos de la balanza se desequilibran y el orden perfecto de la existencia se corrompe. Entonces el ruin se presenta como noble y el noble es presentado como ruin. Los opresores arrogantes miden con medidas múltiples y utilizan, según les conviene, una norma u otra. Para ellos siempre hay derecho y razón para matar, sembrar el caos y devastar la tierra, con la justificación de defenderse o defender lo correcto. Y utilizan mentiras, falsedades y puras intrigas y encubren las realidades y violan las cosas sagradas. También ofenden a los Profetas y a los Mensajeros amparándose en la excusa de la libertad de expresión. Sin embargo, el oprimido, el que sufre humillación, aquel cuyo honor y dignidad son pisoteados, si intenta apartar el daño que está padeciendo en la forma más leve, se le acusa de criminal; y si se atreve a pronunciar una palabra verdadera, le adjudican inmediatamente apelativos que fabrican para ese fin.

El Corán nos informa de algunas sociedades en las que los valores morales se desintegraron y la conducta degeneró y lo que les ocurrió.

“Y la respuesta de su pueblo fue decir: “Sacadlos de vuestra tierra, esos son gente que pretende la pureza.” (Surat Al Araf, 7, 80).

¿Por qué razón expulsaron a los creyentes de su tierra? ¿Cuál era su crimen? La acusación de aquel pueblo (el pueblo del profeta Lut) contra los creyentes era que eran gente que se tenían por puros, que querían la pureza. ¿Ese es un crimen que merezca el exilio? ¿O el crimen consiste en violar el equilibrio y la justicia? Así es como llega un punto en el que la gente ya no distingue ni diferencia entre un acto criminal y uno virtuoso, entre el crimen y la bondad. Así es como llega un punto cuando la equidad se pierde y la verdad y la falsedad ya no se distinguen claramente. Entonces es cuando a Abu Yahl se le pregunta: “¿Qué dices tu de Muhammad? ¿Es un Profeta?”. Y Abu Yahl dice: “ Por Allah, yo no tengo la menor duda de que es un Profeta. Pero nosotros y los Banu Hashim teníamos una pugna por los servicios de los peregrinos, nosotros teníamos la concesión de dar agua y ellos también, nosotros teníamos las provisiones de comida y ellos también. Ahora ellos presentan un Profeta, ¿y dónde tenemos nosotros un Profeta?”. Lo único que le impidió a Abu Yahl admitir la verdad fue su tribalismo y su rivalidad con la tribu del Mensajero de Allah, los Banu Hashim.

En nuestra época no es raro encontrarse con gente que presentan la civilización y la cultura como la liberación, librarse del Islam y desembarazarse de la creencia y de la adoración de Dios. ¿Acaso no se estableció el Islam en un pueblo que eran la máxima expresión de la marginación y el subdesarrollo en todos los aspectos? ¿Y Allah no les hizo salir de la oscuridad a la luz? ¿Acaso no ha sido la más avanzada forma de civilización y de cultura en la historia humana en todas las expresiones de utilidad y progreso y beneficio para la gente la que ha aportado el Islam? ¿Acaso no es la Comunidad Musulmana un referente histórico de las civilizaciones y una comunidad primera en todas las ciencias? Sin embargo, lo que estamos acostumbrados a ver y oír no es sino una trasgresión más del equilibrio de la balanza y falta de objetividad y de imparcialidad y negarles a la gente sus derechos y rechazar los méritos a quien los tiene y negarles aquello que les proporciona su dignidad y su fuerza.

¡Tened temor de Allah, siervos de Allah! Aferraos al libro de vuestro Señor y tomad como modelo la Sunna de vuestro Profeta. Triunfaréis en vuestra existencia en esta vida y triunfaréis en la próxima.

Y que Allah bendiga a nuestro Profeta y Mensajero Muhammad y a su familia y compañeros y les dé paz.

 

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