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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
LAS
ARTIMAÑAS DE SHAYTÁN Y LIBRARSE DE ELLAS
JUTBA del 7 de Diciembre de 2007
Imam: Shej Muhammad Al Kassbi
Alhamdulillah
¡Musulmanes! Os exhorto a tener taqwa de Allah. Taqwa es la
mejor provisión para el Camino. Por ella se disipan las desgracias
y gracias a ella se alcanzan las metas anheladas. Sabed que Allah,
el Altísimo, ha distinguido al hombre con el intelecto y
le ha impuesto el taklif, la responsabilidad, y lo ha sujetado a
la rendición de cuentas. Le ha clarificado las ordenes para
que las cumpla y le ha hecho igualmente claras las prohibiciones
para que las evite y se abstenga de caer en ellas, y ha hecho el
amor por Sus amigos una obligación y por el contrario ha
declarado la guerra a quienes les dañan, y ha amenazado con
Su castigo a quienes se inclinan hacia el afecto para los enemigos
de Allah y ha advertido acerca de sus artimañas.
En Su Libro noble y poderoso nos informa acerca de la forma más
violenta de enemistad y la más peligrosa que no es otra sino
el Satán lapidado (Shaytán Ar-Rayim).
“Ciertamente que Shaytán es un enemigo para
vosotros, así pues tomadle por enemigo”. (Surat
al-Fatir, 6)
Y nos ha advertido y prevenido de seguirle y de creer en lo que
él falsifica, presentándolo como verdadero. El lapidado
ya empleó sus argucias y sus artimañas en contra de
nuestros primeros padres, Adam y Hawa.
Dice Allah, taala:
"¡Hijos de Adam! Que no os soliviante Shaytán
como lo hizo hasta hacer salir a vuestros padres del Jardín
despojándolos de su vestido para que fueran conscientes de
sus vergüenzas”. (Surat Al Araf, 27)
Las intervenciones de Shaytán se materializan sirviendose
del instinto, los apetitos y las pasiones de la naturaleza humana.
Si Shaytán fue expulsado del Jardín a causa de su
envidia, Adam fue expulsado de él por causa de la ambición
y el ansia. Y una de las principales vías de acceso que el
Shaytán encuentra para intervenir en el hombre es el enfado.
Se cuenta de uno de los Profetas que le dijo a Iblis: “ ¿Cómo
has conseguido dominar al hijo de Adán? Y le respondió:
“cuando está enojado y cuando tiene ambiciones”.
El enfado reúne todos los males y es fuente de todas las
desgracias. Muchas veces se rompen las relaciones entre miembros
de una misma familia por causa del enfado. Y se atizan los fuegos
de la enemistad por su causa y acaba comportándose una persona
bajo la influencia de la ira y el enojo de un modo que después
le acarrea pesar y arrepentimiento. Y puede que ese pesar le llegue
en un día cuando ya no le sirva de nada arrepentirse.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones sean con él, nos enseñó
el método para aplicarnos con nosotros mismos y a otros,
cuando se hace manifiesta la ira. He aquí varios relatos:
Relató Abu Huraira, que Allah esté complacido con
él, que un hombre vino a ver al Mensajero de Allah, paz y
bendiciones sean con él, y le dijo: “Dame un consejo”.
Le dijo: “No te enojes”. Y volvió
a pedir un consejo tres veces y tres veces le respondió el
Profeta, paz y bendiciones sean con él: “No
te enojes”. (Hadiz transmitido por Imam Al Bujari)
Igualmente nos instruyó el Profeta en su famoso dicho: “No
es fuerte él que es capaz de tumbar a otro, sino que el fuerte
es el que es capaz de controlarse a si mismo cuando está
enojado”. (Hadiz que relató Abu Huraira y
que transmiten Bujari y Muslim).
Esta es una invitación a descubrir y poner en práctica
la verdadera fuerza. Que consiste en dominar al ego, controlar tu
nafs, que es otro de tus enemigos. Hacerlo es signo de fuerza.
Sulaimán ibn Surad, que Allah esté complacido con
él, relató: “Dos hombres discutieron en presencia
del Profeta, cuando nosotros estábamos sentados junto a él.
Uno de ellos insultaba al otro enojado y con la cara roja de ira.
Dijo entonces el Mensajero de Allah, que Allah le conceda su paz
y bendiciones,
“Yo sé una palabra que si la hubiera pronunciado
se habría librado de lo que siente. Si hubiera dicho: Audhu
billahi minash-Shaytáni ar-rayim “En Allah me
refugio contra Shaytán el lapidado”.
Le dijeron al hombre: “¿Es que nos has oído
lo que ha dicho el Mensajero de Allah, que Allah le conceda su paz
y bendiciones? Dijo: “No estoy loco” Y esas palabras
son propias de quien no tiene conocimiento del din de Allah. Y se
imaginaba que refugiarse o buscar la protección de Allah
eran signos de enajenación mental y no sabía que la
ira es una de las estratagemas de Shaytán. Por ella el hombre
pierde su estado de equilibrio, habla sin verdad, obra de manera
reprobable y abriga en su pecho el rencor y se enemista con otros
y otras consecuencias derivadas de la ira.
El Profeta, que Allah le conceda su paz y bendiciones, dejó
un modelo y ejemplo en su conducta, cuando trataba con las causas
del enfado. Un día caminaba, que Allah le conceda su paz
y bendiciones, acompañado de Anas Ibn Malik y se encontró
con un beduino. El beduino lo asió con fuerza por su vestimenta,
que era una túnica de lana áspera. Anas cuenta: “Miré
el cuello del Profeta, que Allah le conceda su paz y bendiciones,
y vi que le había dejado una rozadura al tirar de su túnica
con tanta violencia”. El beduino le decía: “!Muhammad!
dame algo de la riqueza de Allah que tienes! El Profeta, que Allah
le conceda su paz y bendiciones, le miró sonriendo. Y dio
instrucciones de que se le diera lo que pedía y prohibió
sus compañeros que le hicieran daño alguno. Este es
el grado más elevado de fuerza en una persona y una prueba
de la perfección del intelecto y dominio sobre la fuerza
del enfado y de su sometimiento.
Un hombre de Quraish le habló de manera grosera al Califa
Umar Ibn Abdul Aziz. Umar inclinó su cabeza humildemente
y dijo: “¿Quieres que el Shaytán me seduzca
y me haga creerme un Sultan poderoso para que descargue sobre ti
mi ira para ser mañana yo el merecedor de la ira?”.
Otras herramientas que utiliza Shaytán contra el hombre son
las falsas ilusiones y las imaginaciones. Los años de la
vida del ser humano transcurren y el hombre sigue persiguiendo ilusiones
inútiles. Dice Allah, glorificado y ensalzado:
“Shaytán los engaña con amenazas, y
cuando Shaytán amenaza lo hace con falsedades”
(Sura An-Nisa, 120).
Otra arma de Shaytán es sacar el hombre del camino medio
del equilibrio y la moderación. Uno de los hombres de la
primera comunidad dijo: “Cuando Allah ordena una cosa, Shaytán
tiene dos artimañas contra esa cosa. O bien la negligencia
y la dejadez o bien la exageración y el exceso. Y a él
le da igual con cual de ellas gana”.
Ha habido pueblos que se han excedido y han exagerado en su veneración
por los profetas hasta el punto de llegar a adorarlos y atribuirles
la divinidad. Y otros se han excedido en el sentido contrario llegando
a matarlos. Y mataron a quienes les ordenaban la justicia y la equidad
entre los hombres.
Si te paras a considerar las ramas de las normas del din, encontraras
a gente que se han quedado cortos, son descuidados en los requisitos
de la purificación por ejemplo. Otros por el contrario se
exceden y exageran hasta el punto de la obsesión y el susurro
de Shaytán les inspira dudas y constante incertidumbre. Otros
hacen del conocimiento y de su adquisición su única
meta, descuidando sus actos. Por el contrario otros abandonan sus
obligaciones más elementales (Fardu Ayn) y no las aprenden.
Lo mismo ocurre con los actos del corazón. Hay quienes los
descuidan y no los toman en cuenta y piensan que se trata de cosas
superfluas y de actos sin trascendencia. Y otros, a quienes Shaytán
les domina, piensan que están ocupados con los actos del
corazón y su corrección, y sin embargo descuidan sus
obligaciones y sus deberes.
¡Musulmanes! Shaytán se ha comprometido y ha jurado
emplearse con todos los medios en extraviar el hijo de Adam.
“Yo he de hacerle tortuoso tu camino recto. Después
lo abordaré por delante y por detrás, por la derecha
y por la izquierda y la mayor parte de ellos no los encontrarás
agradecidos.” (Surat Al-Araf, 16)
Sin embargo, a pesar de esta amenaza y esta artimaña, su
treta es débil cuando el sirvo está armado con el
Iman y confía en su Señor y hace sus actos rectos.
Dice el Altísimo:
“El no tiene poder sobre los que creen y se confían
en su Señor.” (Surat An-Nahl, 99)
Y no tiene poder sobre la gente de Unidad (Ijlas, Tawhid).
Pero sí domina a quienes se hacen sus amigos y reniegan de
Allah.
A pesar de lo claro y evidente de esta realidad, lo cierto es que
el creyente se equivoca, resbala y es seducido a veces por Shaytán.
Sin embargo inmediatamente se torna arrepentido a su Señor
pidiéndole perdón.
Y Allah perdona y borra todas las argucias de Shaytán y sus
susurros.
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¡Musulmanes! Las que siguen a continuación y las precedentes,
son algunas de las recomendaciones de la revelación profética,
que le apartan al musulmán de las sendas del Shaytán
y le guardan de caer preso de su dominio.
Relató Abdullah Ibn Umar, que Allah esté complacido
con él y con su padre, que dijo, que el Mensajero de Allah
dijo: “Que ninguno de vosotros coma con la izquierda
ni beba con la izquierda pues Shaytán come con la izquierda
y bebe con ella”.
La asistencia a las oraciones en congregación (salat
al yama´) y compañía de la yamaah son una
protección contra las artimañas y las insinuaciones
de Shaytán.
Dijo el Profeta: “No hay tres en un pueblo o en el
campo abierto, que no hagan juntos su salat, sin que Shaytán
no se aproveche de ellos y los domine. Os encomiendo la compañía
de la comunidad (alaykum bil yamaah) pues el lobo cuando
quiere devorar una presa busca a la oveja solitaria”.
Y por otro lado, el bostezo que surge en estados de laxitud, es
una vía para Shaytán.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él:
“Cuando uno de vosotros bostece que se tape la boca
con su mano, pues Shaytán entra”. (Relatado
por Abu Said Al Judri, y transmitido por Imam Muslim) Y en otra
transmisión: “Cuando uno de vosotros sienta
deseo de bostezar que lo contenga cuanto pueda pues Shaytán
se ríe de quien bosteza”.
También la confianza en Allah y la creencia en el Decreto
y abstenerse del lamento por lo que ha ocurrido, son una barrera
contra Shaytán.
Dijo el Mensajero de Allah: “El creyente fuerte es mejor y
más amado por Allah que el creyente débil. Y en ambos
hay bien. Ocúpate con aquello que te beneficia, busca en
Allah ayuda y no caigas en el desaliento, y si algo te acaece no
digas: “si hubiera hecho tal cosa habría ocurrido tal
otra” Di: “Allah decretó y lo que El quiso es
lo que ha ocurrido”. La palabra “si hubiera…”
abre la puerta a la acción de Shaytán”.
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