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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
¡SED,
SIERVOS DE ALLAH, HERMANOS!
JUTBA del 28 de Diciembre de 2007
Imam: Hafid Ahmed Bermejo
Alhamdulillah
Musulmanes, os exhorto a tener taqwa de Allah y a aferraos a Su
din con fuerza y unidos.
En un hadiz de Abu Huraira, que Allah esté complacido con
él, dijo: “Dijo el Mensajero de Allah, que Allah le
bendiga y le conceda paz: “No os envidiéis,
no os engañéis, no os odiéis, no os deis la
espalda y no os piseis las ventas.
Y sed, siervos de Allah, hermanos.
El musulmán es hermano del musulmán, no es injusto
con él, no lo engaña, no le miente ni lo desprecia.
La taqwa está aquí (y señaló su pecho
tres veces). Suficiente maldad comete el musulmán que desprecia
a su hermano.
Todo musulmán es sagrado para otro musulmán: su sangre,
sus bienes y su honor”.
(Hadiz relatado por Imam Muslim).
¡Musulmanes!: en este hadiz vemos claramente cómo el
mensajero que Allah le bendiga y le conceda paz, nos advierte contra
la envidia y el engaño, contra el odio y la injusticia. Nos
avisa que nos alejemos de todos estos actos reprobables, para que
evitemos caer en ellos. Nos aconseja cómo debemos tratar
a nuestros hermanos musulmanes y cuál es la manera correcta
para convivir unos con los otros.
Empieza diciendo: “No os envidiéis”.
La envidia es un mal del que debemos alejarnos y protegernos; pero
también debemos saber que es una condición innata
del hombre. Existen varios tipos de envidia.
Una de estas categorías, es cuando se desea que desaparezcan
los dones y la riqueza que Allah en Su inmensa sabiduría
ha otorgado a otros, y se dedican a llevar a cabo su misión
de destrucción por medio de palabras y acciones, y no paran
ni se dan por satisfechos hasta que no ven cumplido su objetivo.
Un claro ejemplo de este tipo de envidia lo encontramos en el principio
de los tiempos, cuando Shaytan, envidió a Adam alayhi
Salaam, por los dones que Allah le había concedido;
y su deseo de venganza sólo estuvo satisfecho cuando logró,
por medio de artimañas, que Adam fuera expulsado del paraíso.
Dice Allah en Su Libro, hablando de los judíos:
“Muchos de la gente del Libro desearían, por
envidia, haceros volver a la incredulidad después de que
habéis creído y después de que a ellos se les
ha hecho manifiesta la verdad” (Surat al Baqara 2,
ayat 109)
En otro hadiz de Abu Huraira que Allah este complacido con él,
relata que el Mensajero de Allah que Allah le bendiga y le conceda
paz. dijo: “Guardaos de la envidia, pues ciertamente
la envidia devora las buenas obras del mismo modo que el fuego devora
la madera” (Transmitido por Abu Daud). Estas palabras
expresan con mucho énfasis el gran mal que causa la envidia.
Otro tipo de envidia es la de aquellos que desean los bienes mundanales
de los demás. En este tipo tampoco hay bien alguno.
Dice Allah: “Y se presentó (Qarun) ante su
pueblo con sus adornos; entonces dijeron los que querían
la vida de este mundo: ¡Ojala tuviéramos lo mismo que
se la ha dado a Qarun, realmente tiene una suerte inmensa! Y dijeron
aquellos que habían recibido conocimiento: ¡Ay de vosotros!
La recompensa de Allah es mejor para el que cree y actúa
con rectitud, pero no la consiguen sino los pacientes”.
(28, 19)
Frente a la envidia de la gente común, un grupo de gente
del pueblo de Qarun, los que tenian conocimiento, certeza y paciencia,
fueron quienes confirmaron que la recompensa de Allah es mejor que
todo lo demás.
Por otro lado hemos de saber que del conocimiento y de las buenas
obras si está permitida la envidia.
Se ha transmitido de Abdullah Ibn Umar, que Allah este complacido
con ambos, que dijo: Escuché decir al Mensajero de Allah:
“No está permitida la envidia más que
en dos casos: Envidiar a un hombre al que Allah ha dado el Corán,
lo memoriza y lo practica noche y día. Y de un hombre al
que Allah ha dado riqueza y la gasta en buenas obras durante el
día y la noche” (Relatado por Al Bujari y
Muslim)
Y el más alto grado al que debemos aspirar es a ser de aquellos
que cuando sienten una punzada de envidia se vuelven a Su Señor,
Le agradecen lo que les ha dado y desean el bien para sus hermanos.
El hadiz mencionado al principio continúa diciendo: “No
os engañéis”.
Los musulmanes, no practican el engaño ni el fraude en sus
transacciones, ni con los musulmanes ni tampoco con los no musulmanes.
Alejaros de hacer del engaño vuestro compañero, protegeos
de caer en él, de introducirlo en vuestra vida cotidiana,
en vuestras transacciones y relaciones, pues si caéis en
el engaño y el fraude os estaréis perjudicando gravemente
a vosotros mismos y estareis participando en corromper la tierra.
“No os odiéis”
El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos ordena
que no nos odiemos, que cambiemos el odio por amor mutuo, por amor
hacia tu hermano musulmán. Dijo el Mensajero de Allah en
un hadiz relatado por Abu Huraira: “Juro por aquel
que tiene mi alma entre Sus manos, que no entraréis en el
yannah hasta que no alcancéis el iman, y no lo alcanzaréis
hasta que no os améis unos a otros. ¿Queréis
que os indique algo que si lo hacéis hará que os améis?
Extended el saludo entre vosotros". (Abu Dawud)
“No os deis la espalda”
Aquí nos vuelve a ordenar que no nos alejemos de nuestros
hermanos, que no nos demos la espalda unos a otros y que no rompamos
nuestras relaciones. En el conocido Hadiz de Abu Ayyub, se narra
que el Mensajero de Allah dijo: “No está permitido
para el musulmán retirarle el saludo a su hermano mas de
tres días, ni darle la espalda cuando se encuentran. Y el
mejor es el que saluda primero” (Bujari)
“Y no os entrometais en la venta de otro”
Musulmanes, fijaos que el Mensajero nos habla aquí de las
transacciones comerciales. Pero no se refiere solamente a eso, sino
que lo podemos aplicar a cualquier situación de la vida cotidiana
como, por ejemplo, el compromiso de matrimonio. Ya sabemos que está
prohibido para el musulmán pedir en matrimonio a una mujer
que ya está comprometida con otro. Y esto lo vemos claramente
en un Hadiz, relatado por Abu Huraira y transmitido por Bujari,
que transmite lo que dijo el Mensajero de Allah: “Un
musulmán no debe intentar entrometerse en una venta que ya
ha sido acordada, ni debe comprometerse con la prometida de su hermano
a no ser que éste rompa su compromiso” (Bujari,
2140)
" Y sed, siervos de Allah, hermanos”
¿Qué significa que seamos hermanos? ¿Cuál
es el significado de estas palabras? ¿Cómo se llega
a este estado de hermanad? ¿Cómo podemos cumplir con
este mandato?
Es muy sencillo. El Mensajero, nos da las claves en este hadiz.
La meta de lo que hemos mencionado con anterioridad es llegar a
ser hermanos. Si llevamos a cabo los consejos y las ordenes que
hemos oído del Mensajero, llegaremos a ser hermanos, estrecharemos
nuestros lazos, fomentaremos nuestras relaciones, aumentaremos nuestra
amistad y lo más importante de todo: Nos amaremos por Allah,
por amor hacia Allah y a su Mensajero.
Y que no os quepa ninguna duda hermanos musulmanes: el que alcance
esta estación, tendrá un alto grado ante Allah.
Y a Allah, subhanahu wa taala, Le pedimos que nos dé
la fuerza y la paciencia necesarias para alcanzar este grado, que
nos dé la guía para sembrar en nuestros corazones
estos consejos y que nos dé la fuerza para ponerlos en practica.
No hay duda de que es una tarea difícil, que sólo
se consigue con la ayuda de Allah.
***********
Continúa
diciendo el Hadiz:
“El musulmán es hermano del musulmán, no es
injusto con él, no le engaña, no le miente ni tampoco
le desprecia”.
Musulmanes, sabed que todos somos hermanos puesto que Allah dice
en Su Libro: “Ciertamente los creyentes son hermanos”
(Surat Huyurat, Ayat 10)
¿Perjudicarías entonces a tu hermano? ¡No! No
debemos ser injustos con nuestros hermanos musulmanes del mismo
modo que no lo somos con nuestros hermanos de sangre. Tenemos que
ayudarlos en la medida de nuestras posibilidades. Recordad el hadiz
relatado por Anas y transmitido por Bujari en el que el Mensajero
de Allah dijo: “Ayuda a tu hermano, ya sea opresor
u oprimido. Dijeron: ¡Oh Mensajero de Allah, sabemos como
ayudar al oprimido, pero, ¿Cómo podemos ayudar al
opresor? Dijo: Evitando que siga cometiendo injusticias”
(Bujari)
Musulmanes, sed conscientes de todo esto y alejaos de lo reprobable.
Procurad que vuestros egos no se habitúen a los malos hábitos.
No debemos despreciar a nuestros hermanos, pues nunca sabremos si
son mejores que nosotros.
Dice Allah en la Surat al Huyurat:
“¡Vosotros que creéis! Que no se burlen
unos hombres de otros porque pudiera ser que estos fueran mejores
que ellos. Ni unas mujeres de otras, porque pudiera ser que estas
fueran mejores que ellas. Y no os difaméis unos a otros ni
os insultéis con apodos” (49, 11)
El Hadiz continúa:
“La Taqwa se encuentra aquí”
(y señaló su pecho tres veces).
El mejor de todos nosotros es el que mas taqwa tiene.
Dice Allah también en la surat al huyurat: “En
verdad que el mas noble de vosotros ante Allah es el que más
Le teme”.
¿No queréis ser de aquellos a los que Allah honra
llamándolo el mas noble? Si es así, y no tengo ninguna
duda de que es lo que todos ansiamos y esperamos, llenad vuestro
corazón de taqwa, haced que la taqwa de Allah este presente
en todas vuestras acciones y palabras. Si lo hacéis y sois
plenamente conscientes de ello, y vuestra intención es pura,
sincera y buscando la Faz de vuestro Señor, no dudéis
que alcanzareis vuestro objetivo.
Y el hadiz finaliza:
“Todo musulmán es sagrado para otro musulmán:
su sangre, sus bienes y su honor”.
Aquí el Mensajero nos llama claramente a proteger a los musulmanes,
y nos prohíbe causarles daño alguno, ya sea con la
palabra o con la acción.
Dice Allah en la Surat de Los Coaligados: “los que
ofenden a los creyentes y a las creyentes sin que lo dicen sea cierto,
habrán cargado con una calumnia y un delito indudable”.
(33, 58)
Musulmanes, debemos apoyarnos unos en otros, debemos ayudarnos mutuamente:
Abu Musa, narró que el Mensajero de Allah dijo: “Un
creyente para con otro creyente es como las vigas de una construcción,
se fortifica unas a otras”. (Bujari)
Y a Allah, subhanahu wa taala Le pedimos que nos dé fuerza
para llevar a cabo todo esto, y le pedimos que nos dé paciencia
y gran confianza en Él, para que los deseos de los hermanos
sean más importantes que los nuestros.
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