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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim
ISLAM,
SUS VIRTUDES Y RECHAZO DE LAS MALDADES
1 de Febrero de 2008, 23 de Muharram de 1429
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi
Alhamdulillah
Musulmanes, os encomiendo tener conciencia de Allah y guardaros
de Su castigo. La taqwa es lo mejor que podéis tener y el
beneficio mejor que un hombre puede obtener en esta existencia,
y es el mejor tesoro que se puede guardar en previsión de
la vida venidera. Aferraos al regalo del Islam por el cual Allah
os ha guiado. El Din de la dicha y de la victoria. Que no abandone
el hombre el Din cuando está a solas consigo mismo, o cuando
está en su casa con su familia, o con los familiares o vecinos,
o con la gente de su comunidad o de su país e incluso cuando
está con los que tienen una creencia distinta de la suya.
A ellos debe enseñarles la cortesía y la conducta
recta con las cuales hará su vida limpia y culminará
su felicidad. El Islam es el modo de ser y de vivir de la Fitra
(la disposición natural original del hombre) y del sano juicio.
Si se expusiera el Din en toda su autenticidad y pureza a la gente,
sus almas caerían sometidas y convencidas de su verdad, obedientes
y contentas de obedecer a Allah. El Islam es apto y adecuado en
todo lugar y para todas las épocas. Y aporta todo lo que
realiza lo que es bueno y apropiado al hombre en esta existencia
pasajera y en la próxima.
Y dibuja una línea de sabiduría prodigiosa que delinea
todos los aspectos y realidades de la vida. Abarca todas las nobles
y bellas cualidades de carácter y de comportamiento. El Islam
es el Din de la misericordia y de la amabilidad y de la facilidad.
No hay un bien ni una virtud que el Islam no recomiende y no hay
maldad ni rasgo despreciable de carácter que no sea rechazado
y acerca del cual no se te pida que te refrenes y te apartes de
él. Quien se aferra a él vive dichoso y muere elogiado
y honrado, quien lo rechaza vive rebelde y muere desgraciado.
El camino del Islam eleva al ser humano por encima de cualquier
semejanza con los animales y hace que su rango supere el nivel de
la servidumbre a su propio ego y a sus más primarios apetitos.
Y eleva su estado por encima de considerar a ninguna cosa su Señor
y su amo excepto Allah, y por encima de estar humillado y sometido
a nada que no sea el decreto de Allah. Ordena al hombre que utilice
su intelecto y sus miembros físicos para cumplir con el propósito
de su existencia, para el cual fue creado. Que las emplee en las
acciones útiles que benefician a las necesidades de su existencia
y benefician a su Din, su transacción con el Creador.
El Islam muestra el camino hacia la Unidad completa, la coherencia
y la integridad de la creencia. El intelecto sano y equilibrado
no puede admitir ni aceptar más que esa creencia. Y solamente
alcanza la serenidad, la tranquilidad los corazones gracias a ella.
La creencia que Allah ordena hace del musulmán una criatura
inmensa, grandiosa que le hace sentir a su corazón el ilimitado
poder de su Señor y que le hace saborear la dulzura del Iman.
Esta creencia y convencimiento unifican todo cuanto existe pues
todos los mundos están vinculados con Allah el Uno, el Único,
Quien no tiene coparticipe y no hay otro digno de adoración
en justicia y en verdad. El es el primero, y el ultimo. No hay nada
parecido a Él. Él es el que oye y Él es el
que ve.
En la creencia y visión propia del Islam se reúnen
todas las ciencias de los mensajes revelados, en su esencia.
Dice Allah en Su libro:
“El os ha dictado en vuestro Din las mismas leyes
que le encomendó a Nuh y lo que te hemos revelado y lo que
encomendemos a Ibrahim y a Musa y a Isa: que establezcáis
el Din con rectitud y que no os dividáis en el”. (Surat
Ash-Shura, 13)
La Sharia del Islam establece la aceptación de todos los
mensajeros.
“Decid: hemos creído en Allah y en lo que ha
descendido a nosotros y lo que descendió a Ibrahim, y a Ismail
y a Isaac y a Yaqub y a las Tribus (de Israel) y en lo que le fue
dado a Musa y a Isa y en lo que le fue dado a los profetas procedente
de su Señor. No hacemos distinciones entre ninguno de ellos
y estamos sometidos a El”. (Surat Al-Baqara, 135)
El mensaje de todos y cada uno de los profetas precedentes se ha
reunido en el mensaje de Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah
sean con él.
Por ello dijo el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de
Allah sean con él:
“Quien dé testimonio que no hay más
dios que Allah, sólo, sin asociados y que Muhammad es su
siervo y su Mensajero y que Isa es su siervo y su mensajero y su
Palabra que Él puso en Mariam y un Espiritu procedente de
Él, y que el Jardín es real y que el Fuego es real,
Allah le hará entrar en el Jardín con las acciones
que haya hecho”. (Hadiz que relató Ubaidata
Ibn Samit, que Allah esté complacido con él, y transmitido
por Bujari y Muslim)
¿Que fe, que creencia es más merecedora, más
verdadera, más ancha y más amplia que esta Aqida que
hace la senda para la humanidad una, un Dios Único, y un
mensaje que sella, culmina y abarca todos los anteriores?
Dice Allah el Altísimo:
“Dí: Gente del Libro venid a una palabra común
entre nosotros y vosotros, que no adoremos sino Allah y que no le
asociemos nada”. (Surat Ali Imran, 64)
Por esto, quien tenga una visión interna iluminada y una
percepción imparcial y ecuánime, entenderá
y admitirá que el Din es la transacción que se fundamenta
en la realidad y que tiene certeza, pues todo en él son virtudes,
nobles cualidades y causas de bondad y belleza.
Y hay otro aspecto en el que se manifiesta la excelencia del Din
del Islam: el aspecto de las cualidades de comportamiento.
Los musulmanes son instruidos en las mejores y más excelentes
cualidades de carácter y en la noble conducta. El Islam recomienda
formar una sociedad cohesionada, unida por lazos de amor y de concordia
y establece entre su gente los vínculos de afecto, la ternura
y la hermandad.
Esta hermandad es de una naturaleza más elevada y más
firme que dejarse influenciar por las emociones que a veces surgen
entre hermanos cuando hay diferencia y conflicto. Cuando esto ocurre,
el musulmán sabe que deben remediarse con la reconciliación.
Dice Allah el Altísimo:
“Es cierto que los creyentes son hermanos, así
pues, poned concordia entre vuestros hermanos”. (Surat
Al Huyurat, 10)
Dice el Profeta, que Allah le bendiga y le de paz:
“¿No queréis que os informe de que es
mejor que el grado del ayuno, de dar sadaqa y del salat? Y Abu Darda
dijo: “Dijimos: !Por supuesto, Mensajero de Allah!”
Dijo: “Reconciliad a la gente”. (Hadiz de Abu
Darda que transmitió Abu Daud)
Y por esto está prohibido al musulman dejar de hablar, cortar
su relación y darle la espalda a otro musulmán y no
le está permitido al musulmán romper su trato y retirarle
la palabra a su hermano durante más de tres días.
Enhorabuena y dichoso aquel a que Allah le haya dado Su asistencia
y le haya hecho ser instrumento para poner concordia entre la gente
y para reconciliar a los que están enemistados o enfrentados,
sean dos esposos, o dos vecinos, o dos amigos, o dos socios, o dos
grupos. ¡Y desgraciado él que incita a la enemistad
y al conflicto entre los hombres!
El que reconcilia a la gente posee el corazón más
puro y más excelente y su persona está dispuesta de
manera natural al bien. A esta persona se le puede ver empleando
su tiempo, sus esfuerzos y sus recursos materiales y sus dinero
para reconciliar a la gente.
Cuando la concordia se pierde, la gente se destruye y se arruinan
los hogares y se desmoronan las familias, y se propaga el mal, ya
sea a corto plazo o a largo plazo.
El que no acepta la reconciliación ni hace el menor esfuerzo
por intentarla es el de corazón duro, endurecido, de interior
corrupto, de intención maligna, de mal carácter, y
está más cerca de la maldad y alejado del bien. Nuestro
Din honra al ser humano y ordena el respeto y la defensa de su creencia,
de su persona, de su intelecto, de su riqueza, de su buen nombre
y de su honor. (Las cinco cosas esenciales que defiende el Din)
Y anima y estimula en el musulmán a no desvelar sus propias
faltas y defectos e igualmente tampoco las de los demás,
y a cubrirlos y no exponerlos, y a no entrometerse en la esfera
de lo privado de los demás y a no buscar sus defectos ni
sus faltas.
“Quien pone un velo a un musulmán para cubrir
sus errores o defectos Allah le cubrirá a él los suyos
en el Día del Levantamiento”. (Hadiz que relató
Abu Huraira que transmitieron los dos Imams)
El velar y no descubrir en público los errores es lo correcto,
incluso cuando se trata de una falta muy grave. El que ha cometido
falta debe volverse arrepentido a su Señor y no exponerse
a si mismo a la vergüenza.
El musulmán no debe preguntar a otro acerca de sus faltas
y transgresiones que Allah ha cubierto con un velo y ocultado a
los demás. Si se le pregunta a quien cometió falta,
no debe desvelar su acto.
Una de las nobles cualidades del Islam es el respeto y la honra
otorgada a todo musulmán pero más especialmente a
los de mayor edad.
Dijo el Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él:
“No es uno de los nuestros él que no respeta
a nuestros mayores y el que no es compasivo con nuestros pequeños”.
(Hadiz que relató Ubadata Ibn Samit y que transmitió
Ahmed Ibn Hanbal)
A Allah le pedimos que nos guíe a las mejores formas de virtud
y de recta conducta y que nos libre y nos aleje de las formas indignas
e innobles de carácter y de comportamiento.
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¡Musulmanes! Al igual que nuestro Din nos ordena incorporar
y adoptar las cualidades bellas y rectas de carácter, también
nos advierte y nos previene en contra de las cualidades despreciables
y reprobables como lo son la indecencia y la grosería en
la palabra y en la conducta.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sean con
él.
“El creyente no es calumniador, detractor (que no
reconoce bien alguno en los demás), el injuriador que insulta.
Tampoco el indecente en sus palabras ni el grosero en su conducta
y su forma de hablar, desvergonzado”.
(Este hadiz lo relató Abdullah Ibn Masud y lo transmitió
Ahmad Ibn Hanbal)
También nos prohibió el Profeta intrometernos en lo
que no nos incumbe.
Dijo: “Signo del buen Islam de un hombre es no meterse
en lo que no le incumbe”.
Si el musulmán pone en practica las instrucciones de su Profeta
encontrará descanso y dejará a los demás descansar.
Y si te dedicas a estudiar las disputas, enfrentamientos, conflictos
que hay entre las personas observarás que la gran mayoría
de ellas son originada por meterse que no le incumbe a uno.
Por esa razón, es obligación de todo musulmán
adulto, hombre y mujer, pararse y examinarse a si mismo, reflexionar
y preguntarse: ¿Se está aprovechando de las nobles
cualidades del Islam como le corresponde? ¿Intenta hacer
su creencia recta y limpiarla de las diversas formas encubiertas
de Shirk? ¿Ha intentado rectificar su persona y su corazón
y llenarlo con amor por Allah y por su Mensajero?
El Mensajero de Allah dedicó los primeros 13 años
de su misión en Meca a limpiar la Aqida de su gente. En aquella
época eran ídolos y ritos paganos. En esta época
el ídolo más preeminente que más gente adora
es la ilusión, es al hawa o ambiciones y pasiones
falsas de su propio ego, y en estos tiempos no estamos libres de
ídolos, muchos y muy sutiles.
A Allah le pedimos que nos libre de asociar nada con Él en
Su Poder, Su Grandeza y su Gloria.
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