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Bismillah Ar-Rahman Ar-Rahim


MUHAMMAD, MENSAJERO DE ALLAH

7 de Marzo de 2008, 28 de Safar de 1429
Imam: Sheij Muhammad Al Kassbi

 

Alhamdulillah
¡Musulmanes! Os encomiendo y también a mi mismo que tengáis taqwa de Allah y que Le obedezcáis. Y a seguir el ejemplo de Su Profeta en su conducta.

Sabed que una de las condiciones que hacen correcto el Iman en Allah y el reconocimiento de la adoración y servidumbre que Le es debida, es el Iman en Su mensajero y el reconocimiento de su misión y de su fidelidad en el cumplimiento de la misma.

A esto es a lo que se refiere la segunda parte de la shahada y ambas estás ligadas. Quien pretende que cree en Allah y sin embargo no reconoce la misión del Profeta y su mensaje, no es considerado creyente. Y si hablamos de la primera parte de la shahada en la jutba anterior también debemos examinar cuales son los elementos, requisitos y condiciones de esta segunda parte de la shahada.

Todo musulmán debe comprenderlos. Uno de los requisitos que se derivan de la afirmación y el testimonio de que “Muhammad es el Mensajero de Allah” es el reconocimiento con la lengua y el corazón de que Muhammad el hijo de Abdullah, el Hashimi, el Quraishi, es el siervo de Allah y es Su mensajero y es el último y culminación de todos los profetas de Dios y de todos Sus mensajeros. Y de que es obligado para toda la humanidad tomarle por guía y seguirle. Otra consecuencia de esta segunda parte de la shahada es creer en la sharia y acatar y cumplir con sus parámetros, tanto en palabras, como en actos como en creencia: es parte del Iman creer en Allah en sus ángeles, sus libros, sus Mensajeros, el Ultimo Día, en el decreto. También el cumplimiento de los pilares del Islam, la Shahada, el Salat, el ayuno, el pago del Zakat y la peregrinación. Y todo lo que Allah ha establecido en la sharia por medio de él, paz y bendiciones de Allah sean sobre el.

Otra implicación de la segunda declaración de la shahada es confirmar como cierto y verdadero todo lo que él nos ha transmitido en prohibiciones y en mandatos y lo que él nos informó acerca de épocas del pasado y acerca de acontecimientos futuros, y tomarle a el por modelo y ejemplo para todos nuestros asuntos. La orden de obedecer al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, aparece en el Coran treinta y tres veces.

Allah, gloria a El, ha ligado el amor a Allah a la obediencia al Mensajero cuando dice: “Di: si amáis a Allah, seguidme y Allah os amará”. (Sura Ali Imran, 31)

Dijo Abdullah Ibn Abbas, que Allah esté complacido con ambos: “Hay tres cosas que no son aceptadas sino es por medio de otras tres. Dice Allah: “Obedeced a Allah y obedeced al Mensajero”. Por tanto quien obedece a Allah y no obedece al Mensajero su obediencia no le es aceptada. Dice también: “Que sea agradecido conmigo y que agradezca a sus padres”. Por consiguiente, quien es agradecido con Allah y es ingrato con sus padres, no se le acepta su gratitud. Y dice también: “Estableced la oración y pagad el Zakat”. Así pues, quien establece la oración pero no da su Zakat, la oración no le es aceptada”.

Si creer en él es obligado, y confirmar como cierto y verdadero lo que el trajo es necesario, es también necesario y obligatorio obedecerle, pues obedecerle es parte de lo que trajo y transmitió. Dice Allah: “Lo que el Mensajero os trae tomadlo, y lo que el os prohíbe, dejadlo”. (Sura Al Hiyr, 7)

Y dijo el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz: “Quien me obedece entrará en el Jardín, y quien me desobedece lo rechaza”. “Quien me obedece a mi obedece a Allah y quien me desobedece a mi desobedece a Allah”. (Transmitido por Bujari y relatado por Abu Huraira)

Otra de las implicaciones de la segunda afirmación de la shahada es amar al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, por encima de los propios padres, hijos, de uno mismo y de todos los hombres. Dijo el Profeta: “No cree ninguno de vosotros mientras yo no sea más amado para él que su propia persona, su riqueza, sus hijos y todos los seres humanos”. (Relatado por Anas Ibn Malik y transmitidlo por Bujari y Muslim)

Así pues, el amor al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, no es asunto secundario ni tampoco optativo sino por el contrario es obligatorio y necesario para todo musulmán y es un rasgo de la profundidad y autenticidad del Iman.

Dijo Umar Ibn Al Jattab: “Mensajero de Allah, verdaderamente que tu eres más amado para mi que todas las cosas, excepto mi propia persona”. Dijo: “No, por Aquel que tiene a mi ser en su mano, mientras no sea más querido para ti que tu propia persona”. Dijo Umar: “Ciertamente que tú eres más querido para mi que mi propia persona”. Dijo el Profeta: “Ahora si Umar, ahora se ha completado, se ha hecho perfecto tu iman”.

Los compañeros representan el ejemplo más alto del amor y del seguimiento fiel y sincero del Mensajero. Esto lo apreció Urwatu Ibn Masud Al Zaqafi antes de aceptar el Islam, cuando llegó como negociador representando a los Quraish al encuentro de Hudaibiya. Cuando volvió a su gente les relató las cosas extraordinarias que había visto. Decía: “He estado en presencia de reyes, Cosroes de Persia, Cesar y el Negus de Abisinia, y nunca he visto a nadie que sea tan honrado, respetado y venerado por sus compañeros como respetan, honran y veneran a Muhammad sus compañeros. Cuando les ordena algo obedecen su orden y cuando hace su ablución casi se pelean por el agua que gotea de sus miembros, cuando habla el, ellos bajan la voz, y no le miran de frente por el respeto y la veneración que le tienen”.

Otra de las consecuencias de la segunda parte de la shahada es elogiar, respetar, honrar y venerar al Profeta y ensalzar y tener en el más alto respeto y consideración todo lo que el trajo: el Libro y la Sunnah. El más alto respeto y consideración a estas dos cosas se demuestran cuando uno actúa de acuerdo con ellas y cuando uno las ama más que a si mismo. No es posible respetarle, honrarle y venerarle si no se le conoce. Para conocerle es preciso estudiar su vida y sus actos de adoración, su noble conducta, sus perfecciones de carácter, su llamada, su mensaje y otros aspectos de su vida.

Todo musulmán debe esforzarse para que con ello se realice y se complete su Iman habiéndose hecho realidad y verdad la segunda parte de la declaración del Tawhid.

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¡Musulmanes! En estos tiempos y en esta tierra en la que vivimos se difunden muchas dudas y muchas infamias que atacan a la creencia del musulmán y en particular les afectan estos ataques y argumentos a los jóvenes. Y se despliegan medios muy poderosos para distorsionar la verdad y para deformar la realidad con falsedades. Estas circunstancias han hecho caer a un gran número de musulmanes en un estado de confusión y de extravío. Y causa incertidumbre acerca del Din en el corazón de los débiles.

Por ello, estamos todos y cada uno de nosotros en la más imperiosa necesidad de conocer más y mejor la persona y la biografía de nuestro Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con el, en cada etapa, y en cada instante de su vida, por la que la humanidad entera cambió desde una condición de ignorancia y oscuridad a la luz de la guía clara y la realidad de la existencia. Y mudó la humanidad a una fase de respeto y dignidad del hombre, adornado y embellecido por las perfecciones del intelecto, el saber y el Din. En todos los episodios sublimes y extraordinarios de su vida prodigiosa. Por ejemplo, su paciencia ante las contrariedades. Su aguante ante las desgracias y penalidades, padecidos en el proceso de alzar a lo más alto la palabra de Allah y su transmisión de su mensajero. Su valentía al enfrentarse a sus enemigos y su extraordinaria magnanimidad y compasión al triunfar y vencerles. Y su enojo por Allah cuando Sus limites y Sus cosas inviolables eran agraviadas e insultadas. Mientras que cuando estaba con su gente era el más benevolente y manso de los hombres y el menos exigente en lo referente a su propia persona y sus derechos. Y su misericordia con los pobres, los débiles, los necesitados.

Por medio del conocimiento de todos estos aspectos de su vida, paz y bendiciones sean con el, se fortalece la creencia del creyente y su corazón se llena de serenidad y tranquilidad. Y le incrementa luz sobre luz. Y esto es más importante, si cabe, ahora que estamos a las puertas del mes de Rabi´Al Awal que es el mes en el que nació el señor de todas las criaturas. Así pues, el conocimiento de la Sira del Profeta ilumina el camino que el musulmán tiene frente a él. Y le aporta un arma que le permite defenderse, defender su convicción y su certeza interiores. En esto, en el estudio de la vida del Mensajero de Allah, paz y bendiciones, encuentra el musulmán un recordatorio que le hace ser consciente de su afiliación, de su pertenencia primera y última, sea cual sea su país, su raza, su aspecto y su clase social, pues el pertenece a la Ummah de Muhammad, que Allah le bendiga y le conceda paz, y por tanto su conducta debe adoptar el color y la forma que le corresponden, como heredero de esa Ummah.

¡Musulmanes! La medida de la veracidad en la palabra y de la sinceridad en el corazón cuando se declara que: “Muhammad es el Mensajero de Allah” se encuentra en la demostración por el seguimiento de su ejemplo y el tomarle a el como modelo en todos los aspectos de la vida. Si somos conscientes de los requisitos e implicaciones de la segunda parte de la shahada, entonces debemos determinar cual es nuestro estado y nuestra relación con respecto a ella, Y que cada uno se pregunte a sí mismo en que posición se sitúa con respecto a la Sharia de su Profeta. ¿Acaso quien deja la oración y se ocupa con otros asuntos… Acaso quien no da su Zakat… o no trata bien a sus padres… o corta sus lazos con los familiares… o daña a sus vecinos… o comete maldades e indecencias… hace negocios usureros… engaña o comete fraude en sus transacciones… ¿Acaso es sincero en su shahada y acaso la practica? ¿es verídico cuando dice: Muhammad es el Mensajero de Allah? Ciertamente no lo es.

¡Tened temor de Allah, siervos de Allah! Sabed que el Profeta, paz y bendiciones de Allah, tiene un derecho sobre su Ummah y es que pidamos muy abundantemente y con frecuencia a Allah bendiciones y paz sobre el. Así pues haced mucho Salat Ala Nabiyyi y que Allah tenga misericordia con nosotros.

 

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