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LA
HISTORIA ISMAEL (ISMA’IL)
Extraido del libro: Historias De Los Profetas,
Del Imam Ibn Kathir, (701-774) D. H. – (1301-1372) D.
J.
La historia de Isma’il (la paz sea con él)
Un
día, Ibrahim se despertó y le pidió a
su esposa Hajar que fuera por su hijo y se preparara para
un largo viaje. A los pocos días, Ibrahim partió
con su esposa Hajar y su hijo Isma’il. El pequeño
era aún un niño de pecho; aún no había
sido destetado.
Ibrahim caminó a través de tierras cultivadas,
desiertos y montañas hasta que alcanzó el desierto
de la Península Arábiga y llegó a un
valle desértico, sin frutas, sin árboles, sin
comida, sin agua. No había en el valle signo de vida.
Una vez que Ibrahim ayudó a su esposa e hijo a desmontar,
les dejó con una pequeña cantidad de alimento
y agua que serviría escasamente para dos días.
Se dio la vuelta y se alejó caminando. Su esposa fue
presurosamente tras él diciendo: “¿A dónde
vas, Ibrahim, dejándonos en este valle árido?”.
Ibrahim no le respondió, sino que continuó caminando.
Ella repitió de nuevo lo que había dicho, pero
él continuó en silencio. Finalmente, ella se
dio cuenta de que él no estaba actuando por iniciativa
propia. Comprendió que Allah le había ordenado
hacer aquello. Le preguntó: “¿Allah te
ordenó hacer esto?”. Él respondió:
“Sí”. Entonces, su extraordinaria mujer
dijo: “No estaremos perdidos, pues Allah, que te lo
ha ordenado, está con nosotros”.
Ibrahim invocó a Allah, el Poderoso, diciendo:
“¡Señor nuestro! He hecho habitar
a parte de mi descendencia en un valle desértico, junto
a tu Casa Inviolable; ¡Señor nuestro! ¡Que
puedan establecer la Oración!; así pues haz
que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles
de fruto para que puedan ser agradecidos. ¡Señor
nuestro! Tú conoces lo que escondemos y lo que manifestamos.
No hay nada que pase desapercibido para Allah ni en la tierra
ni en el cielo.” (20)
Ibn Abbas narró: “La primera mujer en usar un
cinto fue la madre de Isma’il. Usaba un cinto de manera
que pudiera ocultar sus huellas de Sarah (al arrastrarlo).
Ibrahim le llevó a ella y a su hijo Isma’il,
mientras ella lo estaba amamantando, a una zona cerca de la
Ka’ba bajo un árbol, en el lugar de Zam-zam,
al lugar más alto en la mezquita. Por esos días
no había nadie en la Mecca, y tampoco había
agua, por lo que les hizo sentar y les puso cerca una bolsa
de cuero con algunos dátiles y un pequeño recipiente
de agua hecho de piel con algo de agua, y se embarcó
hacia casa. La madre de Isma’il le siguió, diciéndole:
‘¡Oh Ibrahim!, ¿a dónde vas dejándonos
en este valle en el que no hay nadie cuya compañía
podamos tener, ni hay nada (de que disfrutar)’ Se lo
repitió varias veces, pero él no se volvía
a mirarla. Entonces le preguntó: ‘Allah te ha
ordenado hacer esto?’ Él dijo: ‘Sí’.
Ella dijo: ‘Entonces él no nos descuidará’,
y regresó, mientras Ibrahim proseguía su camino.
Al llegar el Thaniya, donde ellos no podían verle,
miró hacia la Ka’ba y elevando ambas manos, invocó
a Allah diciendo las siguientes oraciones:
“¡Señor nuestro! He hecho habitar
a parte de mi descendencia en un valle desértico, junto
a tu Casa Inviolable; ¡Señor nuestro! ¡Que
puedan establecer la Oración!; así pues haz
que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles
de fruto para que puedan ser agradecidos. ¡Señor
nuestro! Tú conoces lo que escondemos y lo que manifestamos.
No hay nada que pase desapercibido para Allah ni en la tierra
ni en el cielo.” (21)
La narración de Ibn Abbas continúa diciendo:
“La madre de Isma’il fue a amamantarle, y consumió
el agua (que tenía). Cuando el agua del recipiente
ya se había agotado, ella y su hijo se encontraron
sedientos. Ella miraba a Isma’il que se agitaba en la
agonía. Le dejó, pues no podía soportar
verle así, y vio que la montaña de As-Safa era
la montaña que estaba más cerca en esa tierra.
Se plantó en su cima y empezó a mirar agudamente
hacia el valle a fin de ver a alguien, pero no pudo ver a
nadie. Entonces descendió de As-Safa y al alcanzar
el valle, se recogió la túnica y empezó
a correr por el valle como una persona angustiada, en peligro,
hasta que cruzó el valle y llegó a la montaña
de Al-Marwa. Paró allí, y se puso a observar,
esperando encontrar a alguien, pero no encontró a nadie.
Repitió eso (el correr entre Safa y Marwa) siete veces”.
El Profeta Muhammad, que la bendición y la paz de Allah
sean con él, dijo: “Éste es el origen
de la tradición del Sa’y (22), de que las gentes
vayan entre ambos (es decir, Safa y Marwa). Cuando ella alcanzó
Al-Marwa (la última vez) escuchó una voz y se
dijo a sí misma que debía estar quieta y escuchar
atentamente. Escuchó la voz nuevamente y dijo: ‘¡Oh,
(quien quiera que seas)! Me has hecho escuchar tu voz; ¿tienes
algo para ayudarme?’. Y vio un ángel en el Zam-zam,
cavando la tierra con su tacón (o con su ala) hasta
que el agua brotó de ese lugar. Ella empezó
a hacer algo así como un dique alrededor, con su propia
mano, y empezó a llenar su cuenco de piel con sus manos,
y el agua seguía saliendo y saliendo después
de que había terminado de vaciar parte del agua”.
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean
con él, añadió: “¡Que Allah
conceda su misericordia a la madre de Isma’il!. Si ella
hubiera dejado al Zam-zam que fluya sin tratar de controlarla,
sería una corriente que fluiría sobre la faz
de la tierra”.
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean
con él, continuó: “Entonces ella bebió
(el agua) y dio de mamar al niño. El ángel le
dijo: ‘No temas ser abandonada, ya que ésta es
la Casa de Allah que será construida por este niño
y por su padre, y Allah nunca abandona a su gente’.
La Casa (es decir, la Ka’ba) estaba en ese tiempo en
un lugar elevado, y parecía un montículo, y
cuando llegaban las corrientes, fluían por la derecha
y la izquierda”.
“Ella vivió así hasta que una gente de
la tribu de Yurhum o una familia de Yurhum pasaron cerca de
donde se encontraban, toda vez que (la gente de Yurhum) venían
por el camino de Kada’. Se asentaron en la parte más
baja de la Mecca, donde vieron a un ave que suele volar alrededor
del agua, sin separarse de allí. Ellos dijeron: ‘Este
pájaro debe estar sobrevolando alrededor del agua,
aunque sabemos que no hay agua en este valle’. Enviaron
a uno o dos exploradores que descubrieron la fuente del agua
y regresaron a informarles acerca de la misma. Entonces todos
partieron (hacia allí). La madre de Isma’il estaba
sentada cerca al agua. Le preguntaron: ‘¿Nos
permites morar contigo?’ Ella respondió: ‘Sí,
pero no tendrán derecho de poseer el agua’. Ellos
estuvieron de acuerdo. La madre de Isma’il estaba muy
complacida con toda esta situación, ya que le agradaba
mucho la compañía de la gente. Así, ellos
se establecieron allí, y luego mandaron por sus familias,
que vinieron y se establecieron allí con ellos, de
manera que algunas familias se convirtieron en residentes
permanentes en dicho lugar. El niño (es decir, Isma’il)
creció y aprendió el árabe de ellos,
y sus virtudes provocaron el amor y la admiración hacia
él a medida que crecía, y cuando alcanzó
la edad de la pubertad, le dieron por esposa a una mujer de
entre ellos”.
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean
con él, prosiguió: “Después de
la muerte de Hajar y después del matrimonio de Isma’il,
Ibrahim vino para visitar a su familia, a la que tanto tiempo
atrás había dejado allí. Sin embargo,
no encontró a Isma’il allí. Cuando le
preguntó a la esposa de Isma’il acerca de éste,
ella le dijo: ‘Él ha ido a cazar, en busca de
nuestro sustento’. Entonces él le preguntó
acerca de su modo de vivir y de su condición, y ella
le respondió: ‘Estamos viviendo en la miseria;
vivimos en la dificultad y la indigencia’. Él
dijo: ‘Cuando tu esposo regrese, transmítele
mis saludos y dile que cambie el escalón de la puerta
(de su casa)’”.
“Cuando Isma’il vino, parecía haber percibido
algo inusual, por lo que preguntó a su esposa: ‘¿Alguien
te ha visitado?’. Ella le dijo: ‘Sí, un
anciano de tal y tal descripción vino y me preguntó
por ti, le informé al respecto y me preguntó
acerca de nuestra condición de vida, y le dije que
estábamos viviendo en la dificultad y la indigencia’.
En eso, Isma’il dijo: ‘¿Te avisó
acerca de algo?’. Ella dijo: ‘Sí, me dijo
que te transmitiera sus saludos y que te dijera que cambiaras
el escalón de tu puerta’. Isma’il dijo:
‘Era mi padre, y me ha ordenado que te divorcie. Anda
de regreso a tu familia. Así, Isma’il la divorció
y se casó con otra mujer de entre ellos (es decir,
los Yurhum)”.
“Luego Ibrahim permaneció lejos de ellos por
un período tan largo como Allah quiso y entonces preguntó
de nuevo por ellos pero no encontró a Isma’il.
Entonces fue donde la esposa de Isma’il y le preguntó
acerca de él. Ella dijo: ‘Ha ido en busca de
nuestro sustento’. Ibrahim le preguntó: ‘¿Cómo
les está yendo?’, preguntándole acerca
de su sustento y condición de vida. Ella respondió:
‘Somos prósperos y estamos acomodados (es decir,
tenemos todo en abundancia)’. Ella fue agradecida con
Allah. Ibrahim dijo: ‘¿Qué clase de comida
comen?’. Ella dijo: ‘Carne’. Dijo él:
‘¿Qué es lo que beben?’. Ella respondió:
‘Agua’. Él dijo: ‘¿Oh Allah!
Bendice su comida y su bebida’ ”.
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean
con él, añadió: “En aquel entonces
ellos no tenían granos, y si los hubieran tenido, de
todas maneras él habría invocado a Allah que
los bendiga. Si alguien tiene sólo estas dos cosas
como su sustento, su salud y su estado se afectarán
negativamente, a no ser que viva en la Mecca”.
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sean
con él, siguió así: “Entonces Ibrahim
le dijo a la esposa de Isma’il: ‘Cuando venga
tu esposo, dale mis saludos y dile que cuide con esmero el
escalón de su puerta’. Cuando Isma’il regresó,
le preguntó a su esposa: ‘¿Alguien preguntó
por ti?’. Ella respondió: ‘Sí, un
hombre de edad de buen aspecto vino hacia mi’. Entonces
ella ensalzó a ese hombre y continuó: ‘Me
preguntó acerca de ti y le respondí, y me preguntó
acerca de nuestro sustento y le dije que estábamos
en una buena condición’. Isma’il le preguntó:
‘¿Te aconsejó acerca de algo?’.
Ella dijo: ‘Sí, me dijo que te diera sus respetos
y ordenó que debías cuidar esmeradamente el
escalón de tu puerta’. En eso, Isma’il
dijo: ‘Ése era mi padre, y tú eres la
entrada (de la puerta). Me ha ordenado que te mantenga conmigo’”.
“Entonces Ibrahim permaneció lejos de ellos por
un período de tiempo tan largo como Allah quiso y preguntó
luego por ellos. Vio a Isma’il bajo un árbol
cerca de Zam-zam, afilando sus flechas”.
“Cuando éste vio a Ibrahim, se levantó
para darle la bienvenida (y se saludaron uno a otro como el
padre con su hijo y el hijo con su padre). Ibrahim dijo: ‘¡Oh
Isma’il! Allah me ha dado una orden’. Isma’il
dijo: ‘Haz lo que tu Señor te ha ordenado que
hagas’. Ibrahim preguntó: ‘¿Me ayudarás?’.
Isma’il dijo: ‘Te ayudaré’. Ibrahim
dijo: ‘Allah me ha ordenado que construya una casa aquí’,
señalando a un promontorio más alto que la tierra
que le rodeaba.”
“Entonces ellos levantaron las bases de la Casa (es
decir, la Ka’ba). Isma’il traía las piedras
mientras que Ibrahim construía, y cuando las paredes
ya estaban altas, Isma’il trajo esta piedra y la colocó
para Ibrahim, quien se paró sobre ella y prosiguió
la construcción. A la par, Isma’il le tendía
las piedras y ambos decían:
“¡Señor nuestro, acepta esto (este
servicio) de nosotros! Tú eres Quien oye, Quien sabe”.
(23)
El Profeta, que la bendición y la paz de Allah sea
con él, añadió: “Entonces ambos
fueron a la construcción y dando vueltas alrededor
de la Ka’ba decían: ‘¡Señor
nuestro, acepta esto (este servicio) de nosotros! Tú
eres Quien oye, Quien sabe’ (24).
Ibn Abbas narró una versión ligeramente diferente:
“Cuando Ibrahim tuvo discrepancias con su esposa (por
sus celos de Hajar, la esposa de Ibrahim), tomó consigo
a Isma’il y a su madre y se fue. Tenían consigo
un recipiente de piel con algo de agua. La madre de Isma’il
solía beber agua de ese recipiente a fin de que tuviera
más leche para su hijo. Cuando Ibrahim llegó
a la Mecca, la hizo sentarse bajo un árbol y luego
regresó a casa”.
“La madre de Isma’il le siguió, y cuando
llegaron a Kada’ ella le dijo desde atrás: ‘¡Oh
Ibrahim! ¿En manos de quien nos dejas?’.
Él respondió: ‘(os estoy dejando) Al cuidado
de Allah’. Ella dijo: ‘Estoy contenta de estar
con Allah’. Regresó a su lugar y se puso a beber
agua del recipiente, así que la leche para su hijo
aumentó”.
“Cuando se había agotado el agua, se dijo a sí
misma: ‘Sería mejor que fuera y mirara a ver
si encuentro a alguien’. Ascendió a la montaña
de As-Safa y observó, esperando encontrar a alguien,
pero fue en vano. Cuando regresó al valle, corrió
hasta que llegó a la montaña de Al-Marwa. Corrió
de un lado a otro (entre las dos montañas) varias veces.
Entonces se dijo a sí misma: ‘Sería mejor
que regrese y mire cómo está mi hijo’.
Mas repentinamente escuchó una voz, y le dijo a esa
voz extraña: ‘Ayúdanos si nos puedes dar
algo de ayuda’. ¡Ah! Ése era Gabriel (el
de la voz). Golpeó la tierra con su talón así
(Ibn Abbas golpeó la tierra con su talón para
ilustrarlo) y salió a chorros. La madre de Isma’il
estaba asombrada y empezó a cavar”.
Abu Al-Qasim, es decir el Profeta, que la bendición
y la paz de Allah sean con él, dijo: “Si hubiera
dejado al agua (que fluyera naturalmente sin su intervención),
habría estado fluyendo sobre la faz de la tierra”.
Ibn Abbas continuó narrando: “La madre de Isma’il
se puso a beber el agua, y aumentó así la leche
para su hijo. Luego de ello alguna gente de la tribu de Yurhum
vieron algunas aves mientras pasaban por el fondo del valle,
lo cual les asombró. Dijeron: ‘Las aves sólo
pueden encontrarse en un lugar en el que hay agua’.
Enviaron a un observador que exploró el lugar y encontró
el agua, y regresó informándoles al respecto.
Entonces todos fueron hacia ella y dijeron: ‘¡Oh
madre de Isma’il! ¿Nos permites permanecer contigo
(o residir contigo)?’. (Y así, se quedaron allí)”.
“Con el tiempo su niño alcanzó la edad
de la pubertad y se casó con una mujer de ellos. Entonces
se le ocurrió una idea a Ibrahim que se la dijo a su
esposa (Sarah). ‘Quiero visitar a las personas a mi
cargo que dejé (en Mecca)’. Cuando llegó
allí, dio saludos (a la esposa de Isma’il) y
dijo: ‘¿Dónde está Isma’il?’.
Ella respondió: ‘Se ha ido a cazar?. Ibrahim
le dijo: ‘Cuando venga, dile que cambie la entrada de
su puerta’. Cuando Isma’il vino, ella le dijo
eso, ante lo cual él le dijo: ‘Tú eres
la entrada, así que ándate con tu familia (es
decir, te divorcio)’”.
“Ibrahim pensó otra vez en visitar a las personas
a su cargo que había dejado (en Mecca), y le comentó
a su esposa (Sarah) su propósito. Ibrahim llegó
a la casa de Isma’il y preguntó: ‘¿Dónde
está Isma’il’? La esposa de Isma’il
respondió: ‘Se ha ido a cazar’, y a continuación
añadió: ‘¿Se quedará (algún
tiempo) para que coma y beba algo?’ Ibrahim preguntó:
‘¿Cuál es su comida y cuál es su
bebida?’. Ella respondió: ‘Nuestra comida
es carne y nuestra bebida es agua’. Él dijo:
‘¡Oh Allah! Bendice su alimento y su bebida’.”
Abu Al-Qasim, es decir el Profeta, que la bendición
y la paz de Allah sean con él, dijo: “En virtud
de la invocación de Ibrahim es que hay bendiciones
(en la Mecca)”.
Ibn ‘Abbas continuó: “Una vez más,
Ibrahim quiso visitar a su familia que había dejado
(en la Mecca), así que le dijo a su esposa (Sarah)
lo que había decidido. Fue y encontró a Isma’il
detrás de la fuente de Zam-zam, componiendo sus flechas.
Él dijo: ‘Oh Isma’il, tu Señor me
ha ordenado que construya una casa para Él’.
Isma’il le dijo: ‘Obedece a tu Señor’.
Ibrahim dijo: ‘Allah también me ha ordenado que
me ayudes en ello’. Isma’il dijo: ‘Entonces
lo haré’. Por ende, ambos se levantaron e Ibrahim
empezó a construir (la Ka’ba) mientras Isma’il
le pasaba las piedras, y ambos decían:
“¡Señor nuestro, acepta esto (este
servicio) de nosotros! Tú eres Quien oye, Quien sabe”
(25).
Cuando la construcción ya era elevada y el hombre anciano
(es decir, Ibrahim) ya no podía levantar más
las piedras (a esa altura), se paró sobre la piedra
de Al-Maqam e Isma’il continuó pasándole
las piedras, y ambos decían:“¡Señor
nuestro, acepta esto (este servicio) de nosotros! Tú
eres Quien oye, Quien sabe”.
Allah, el Poderoso, nos contó de la aflicción
de Ibrahim con su amado hijo:
“Y dijo (luego de ser rescatado del fuego):
Me voy hacia mi Señor, Él me guiará.
¿Señor mío! Concédeme una descendencia
de justos. Y le anunciamos un niño que habría
de tener buen juicio.
Y cuando éste alcanzó la edad de acompañarle
en sus tareas, le dijo: ¡Hijo mío! He visto en
sueños que te sacrificaba, considera tu parecer. Dijo:
¡Padre! Haz lo que se te ordena y si Allah quiere, encontrarás
en mí a uno de los pacientes.
Y cuando ambos lo habían aceptado con sumisión,
lo tumbó boca abajo. Le gritamos: ¡Ibrahim! Ya
has confirmado la visión que tuviste. Realmente, así
es como recompensamos a los que hacen el bien. Ésta
es, de verdad, la prueba evidente. Y lo rescatamos poniendo
en su lugar una magnífica ofrenda (es decir, un carnero).
Y dejamos su memoria para la posteridad. Paz para Ibrahim.
Así es como recompensamos a los que hacen el bien.
Él fue uno de Nuestros siervos creyentes”. (26)
El tiempo pasó. Un día Ibrahim estaba sentado
fuera de su tienda, pensando acerca de su hijo Isma’il
y del sacrificio de Allah. Su corazón estaba lleno
de temor y amor a Allah por Sus innumerables bendiciones.
Una larga lágrima cayó de sus ojos y le recordó
a Isma’il.
Al mismo tiempo, tres ángeles descendieron a la tierra:
Gabriel, Israphael y Michael. Vinieron en forma humana y saludaron
a Ibrahim. Ibrahim se levantó y les dio la bienvenida.
Les llevó adentro de su tienda, tomándolos como
extranjeros y huéspedes. Les hizo sentar y se aseguró
de que estuvieran cómodos, luego se excusó a
sí mismo para ir a su gente.
Su esposa Sarah se levantó cuando él entró.
Se había vuelto anciana y de cabello blanco. Ibrahim
le dijo: ‘Tenemos tres extranjeros en la casa”.
“¿Quiénes son?”, preguntó
ella. “No sé nada de ellos”, respondió
Ibrahim. “¿Qué hay de comida?” preguntó
Ibrahim. “Medio carnero”, dijo ella. “¡Medio
carnero! Mata a un gran ternero para ellos. Son extranjeros
y nuestros huéspedes”, dijo mientras partía.
Los criados asaron y sirvieron el ternero. Ibrahim invitó
a los ángeles a comer, y él empezó a
comer para alentarlos a ello. Continuó comiendo, pero
cuando miró a sus huéspedes para asegurarse
de que estaban comiendo, se percató que ninguno había
siquiera tocado la comida. Les dijo: “¿No van
a comer?” Volvió a comer, y cuando les miró
de nuevo vio que aún no comían. Sus manos ni
se habían levantado para coger la comida. Empezó
a temerles.
El temor de Ibrahim se incrementaba. Los ángeles estaban
leyendo sus pensamientos, por lo que uno de ellos dijo: “No
tengas miedo”. Ibrahim levantó su cabeza y respondió:
“Sin duda tengo temor. Les pedí que comieran
pero ni siquiera han extendido su manos para comer. ¿Quieren
hacerme algún mal?”.
Uno de los ángeles sonrió y dijo: “Nosotros
no comemos. Somos ángeles de Allah”. Entonces
uno de ellos se dirigió hacia la esposa de Ibrahim
y le dio las buenas noticias acerca de Ishaaq (Isaac).
Allah, el Poderoso, reveló: “Y fueron
nuestros mensajeros a Ibrahim a llevarle las buenas noticias
y dijeron: Paz, contestó: Paz; y no tardó en
venir con un becerro asado. Pero al ver que no tendían
sus manos hacia él, le pareció extraño
y sintió miedo de ellos. Dijeron: No temas, hemos sido
enviados a la gente de Lut. Y su mujer, que estaba de pie,
se rió (ya sea porque los mensajeros no comieron su
comida o por estar contenta por la destrucción de la
gente de Lot) y le anunciamos a Ishaaq y después de
Ishaaq a Yaqub. Dijo: ¡Ay de mi! ¿Cómo
voy a parir si soy vieja y éste mi marido es un anciano?
¡Realmente esto es algo asombroso! Dijeron: ¿Te
asombras del mandato de Allah? ¡Que la misericordia
de Allah y Su bendición sean con vosotros, gente de
la casa! Cierto que Él es Digno de alabanza, Glorioso!”.
(27)
(20). Sura 14: 37-38. (21). Sura 14: 37. (22). Uno de los
ritos del hajj o Peregrinación (a la Mecca). (23).
Sura 2: 127.
(24). Sahih Al-Bukhari. (25). Sura 2: 127. (26). Sura 37:
99-111. (27). Sura 11: 69-73.
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