 |
!Ramadan
Mubarak!

El
martes 4 de Octubre se correspondió con el día 29
del mes islámico de Shaaban. El miércoles 5 de Octubre
se inició en la mayor parte del mundo el mes del ayuno musulmán,
el Ramadan. Los musulmanes de Granada iniciaron tambien el ayuno
en ese día.
La visibilidad de la luna nueva marca el comienzo de un mes especial
para 1.500 millones de musulmanes en todo el mundo.
El ayuno es una práctica espiritual común a todas
las tradiciones religiosas de la humanidad desde los tiempos más
antiguos.
El ayuno del Ramadan consiste en abstenerse de comer, beber, fumar
y tener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol
durante un mes lunar entero de 29 o 30 días.
Junto a esta abstinencia y renuncia de los apetitos, el ayuno del
Ramadan conlleva también la contención de la lengua
de hablar mal, decir indecencias, obscenidades, calumnias, insultos
o chismorreos y lo mismo con respecto al oído y a la vista.
Se trata por consiguiente de un ejercicio de dominio de las puertas
que la conciencia tiene con el mundo circundante. Incluso el uso
de perfumes está desaconsejado durante las horas del ayuno.
Este refrenase y controlar o sellar lo que recibimos (comida, bebida,
palabras, imágenes) y lo que pronunciamos, fortalece la reflexión,
la concentración interior y propicia que aflore un estado
de mayor conciencia y alerta. Al limitar lo sensorial se fortalecen
los significados y su comprensión. El ayuno es una forma
de adoración porque el ayunante recuerda a Dios y le agradece
los regalos de la existencia, su salud, sus bienes materiales, su
fé, los innumerables dones de este universo prodigioso y
perfecto.
A estas practicas pasivas de contención se añade una
práctica activa que fortifica la vitalidad del corazón
y de la conciencia interior, la oración nocturna diaria llamada
tarawih. Las mezquitas de todo el mundo y también la Mezquita
de Granada, en el mirador de san Nicolás celebra cada noche,
al oscurecerse completamente el firmamento y aparecer las estrellas,
una larga oración en la cual se recita a lo largo de todo
el mes el Coran entero, desde principio a fin.
El mes de ayuno altera los hábitos e invierte la rutina:
no hay comida a mediodía ni desayuno por la mañana.
Los creyentes se encuentran en la mezquita al anochecer para romper
juntos el ayuno, después se dispersan a sus casas para cenar
en familia o con invitados. La vida nocturna es muy viva y animada.
Después de cenar, por segunda vez, los musulmanes se vuelven
a reunir en la mezquita para celebrar la larga oración de
la noche, el tarawih.
El ayuno se rompe en la Mezquita Mayor de Granada sobre las 8,10
con unos dátiles, preferiblemente un número impar:
3, 5 ó 7, y un vaso de agua. Después de la oración
de la puesta de sol todos, hombres, mujeres, jóvenes y niños
comparten una sopa en el Centro Islámico que preparan cada
día una familia musulmana de la comunidad que la ofrece de
forma voluntaria. Así se reponen fuerzas y se saborea, no
sólo un alimento anhelado después de 13 horas de ayuno
completo, sino la dulzura de la compañía y el alivio
del encuentro con hermanos, compañeros y vecinos.
|
 |