| EL
BENDITO MES DE RAMADÁN
Granada, Octubre de 2005
Reportaje Fotografico
Para
la comunidad musulmana de Granada, Ramadán ha
sido, como siempre, un mes lleno de bendiciones de Allah,
lleno de tranquilidad y reflexión. La Gran Mezquita
de Granada proporcionó un entorno lleno de actividades
y guía para los hombres, mujeres y niños
de la comunidad.

Sheij Muhammad Kasabi, además del establecimiento
diario de las cinco oraciones y la recitación
del Generoso Corán, nos honró con un programa
de clases diarias para este bendito mes de Ramadán.

Todo los días, excepto jueves y viernes, después
del Salat de Fajr y entre Asr y Magrib, Sheij Muhammad
Kasabi nos enseñó Hadiz, Tafsir (comentario)
del Generoso Corán, y conocimiento específico
sobre el mes del ayuno a un gran número de hombres
y mujeres musulmanes.

Ramadán es un mes de cambio del ritmo diario,
de reflexión sobre la misericordia y las bendiciones
que nuestro Creador nos da. Sheij Muhammad Kasabi nos
recuerda constantemente a la Yamaa la importancia de
aprovechar el beneficio de este mes tan especial.

Cada día, después del Adhan (la llamada
a la oración) de Magrib, los musulmanes rompíamos
juntos el ayuno haciendo Du’as pidiendo a Allah,
gloria a El, la aceptación de nuestro ayuno,
y comiendo dátiles y leche.

Al
romper el ayuno uno siente una caricia de calor en el
estómago, en la cara y también en la compañía
de aquellos con los que uno ha tenido la baraka de compartir
el momento.

Durante todo el mes ha habido voluntarios ocupados en
la cocina en preparar la harira para todos los musulmanes
que después del salat de Magrib querían
disfrutar de una comida caliente y buena compañía.

Hamsa
Bermejo, hijo de uno de los primeros miembros de la
comunidad musulmana española, siguiendo los pasos
de su padre se asegura que la sopa caliente llega a
su destino: los manteles, donde la esperan hombres y
mujeres con verdaderas ganas.

Siempre
hay un grupo alegre de gente que se asegura de que cada
persona que viene a la mezquita es debidamente atendido
y servido

Sheij
Muhammad hace sentirse a la gente bienvenida, compartiendo
la sopa calentita y con una cálida conversación
con otros hombres tras Salat al Magrib.

Como
los hombres, las mujeres comparten el momento de la
ruptura del ayuno, rezo de Magrib y tomando parte en
una cálida conversación con sopa incluida.

Es
un buen momento para agradecer a Allah, gloria a El,
por las bendiciones de Su provisión, por la comida
y la buena compañía. Es tiempo a su vez
de reflexionar en el día que hemos pasado cada
uno y compartir con otros nuestras experiencias.

Durante
las noches del mes de Ramadán, después
de cenar en sus casas con la familia y amigos, los musulmanes
volvían a la mezquita para dedicarse a la adoración
y recuerdo de Allah en un ambiente de tranquilidad.
Es tiempo de pensar en la propia vida de cada uno, nuestros
propósitos y nuestro destino.
Agradecemos
a Allah, gloria a El, las bendiciones que nos ha otorgado
y le pedimo que la luz de Ramadán permanezca
con nosotros y nos mantenga en cambio a lo largo del
año.
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